Fiambalá es una localidad del departamento de Tinogasta, en el oeste de la provincia argentina de Catamarca. La última Ciudad que alberga la RN 60 antes de adentrarse camino a la República de Chile.
Enclavada en un escenario sin igual, ofrece al viajero una buena alternativa para hacer base y recorrer la zona deslumbrándose con sus bellezas paisajísticas y vivenciando sus opciones recreativas. Termalismo, aventura, contacto con las raíces tradicionales de la región, la variedad de este rincón catamarqueño sorprende hasta al turista más audaz.
Pero si hay algo característico de esta ciudad, algo que le ha significado reconocimiento internacional, ello es el sensacional Complejo Termal de Fiambalá, maravillosamente ubicado en una quebrada de 50 metros de ancho, entre paredes de granito de 100 metros de altura y bajo un monte de algarrobos. Allí el agua es hipertermal y baja de la montaña hacia piletones escalonados construidos en piedra negra.
Visitar el Museo del Hombre; transitar la rústica y mística Ruta del Adobe; experimentar la adrenalina en las blancas Dunas de Tatón; desafiar la altura imponente de los Seismiles; recorrer el atractivo camino que antecede el Paso de San Francisco; son algunas de las magníficas alternativas a las que todo visitante puede acceder desde Fiambalá.
El topónimo Fiambalá proviene de la voz cacán fiambalao, que significa “casa del viento”. Se ubica a aproximadamente 1200 msnm en el comienzo del Altiplano andino. Y está rodeada por los ríos Abaucán y La Troya.
Tambien las bodegas instaladas en la Ciudad, proponen a los turistas llamativas actividades en la época de cosecha, con recorridos nocturnos por los viñedos a la luz de la luna, que mencionan un costado relacionado con la bioenergía y la producción de vinos ecológicos especiales.





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